08 mayo, 2013

ANTES DE LANZARME AL AGUA

Aquí me lanzo al agua
 Yo sé que abrir un blog implica un compromiso importante y hay que mantenerlo al día. Por ello lo primero aquí es disculparme. Pero como soy venezolana y las excusas son nuestro gran patrimonio, yo "te la tengo": voy a casarme con el biologuito en Canaima el 18 de Mayo y, como ustedes comprenderán, la logística se las trae. Lograr que 100 personas compren sus pasajes, hospedajes y paseos, darles una cena venezolana suculenta de Tamara Rodriguez, ponerlos a bailar y estar de novia estelar con maquillado y peinado en medio de la selva, es toda una odisea. Menos mal que mi madrecita santa se ha fajado y que el entusiasmo en Canaima con la boda de la hija del turismo nacional es un primor.
Pero de eso ya les contaré cuando pase. Lo que quiero es ofrecerles un breve resumen viajero de este año para compensar el abandono.

La Laguna de Canaima desde Wakú Lodge
El 2013 me agarró en Margarita y eso ya lo conté. De laisla volé casi directo a Canaima para una primera gira de pre producción. Viajamos mi madre, la comadre Lia y esta pequeña servidora. La idea era hablar en persona con la gente de Wakú Lodge donde celebraremos la boda y visitar las otras posadas que le ofrecimos a nuestros invitados para hacer foticos y el contacto. Con la información recabada supimos todo lo que necesitábamos (detalles como tomarle fotos a la cocina para que Tamara supiera con qué iba a trabajar y medir 7 veces el comedor) para hacer nuestro evento y prepararle a los invitados una pequeña guía de viaje con textos de la Valenta y fotos mías.
Mi madre, la gran aliada de la vida
Nos pasamos tres días visitando, midiendo, negociando y soñando con ese día en que el cura Xavi nos dará su bendición frente a la Laguna de Canaima y sus poderosos saltos.
A la semana siguiente me guindé una cámara al lomo y salí con mis alumnos adorados de la Escuela Foto Arte para Paria. La gozadera del primer Destino Foto Arte playero fue sencillamente épica. Nos bañamos en el mar, comimos pescado frito y acrás, visitamos el mercado, las aguas termales, las siembras de cacao. Fuimos absurdamente felices y hasta lloramos la última noche de tanto sentimiento fotográfico. Sin duda, viajar y fotear el país es una gran terapia.
En Playa Medina con mis amados alumnos
Todavía con la melena salada me monté en un avión y me fui de nuevo a Canaima y de ahí a Uruyén para pasarme una semana caminando hasta la cumbre del Auyantepuy. Si antes soñaba con casarme entre los tepuyes y amaba a esa tierra de verdes y naranjas, haberme adentrado en las entrañas de este gigante de piedra fue tener más claro que nunca que si Dios no está en el Parque Nacional Canaima entonces no existe. Punto.
Fui de trabajo, contratada por un grupo de empresarios enamorados del país que necesitaban una fotógrafo igual de entusiasta de esta geografía para documentarlos. Estuvo alucinante el viaje, siento, cursimente, que el Auyantepuy me dio la bendición que necesitaba para casarme en su tierra. Regresé llena de energía y feliz de haber tomado la valiente decisión de casarme tan lejos de todo y tan cerca de lo que de verdad me importa.
El imponente Auyantepuy
Ya para este momento se había instalado Febrero hacía rato y Marzo con todos sus sucesos se acercaba. El país paralizado, la conmoción. Este no es un blog que hable de política y no lo hará, pero no puedo obviar el fallecimiento de Hugo Chávez como un hecho que sacudió al país.
Los meses siguientes viajamos Valenta, la comadre Lia y yo por el país en busca de las cositas que queríamos para el matrimonio más venezolano de la historia. De afuera sólo vienen invitados, de resto, le haremos los honores a esta geografía que para nosotras se merece.
Viajamos a Lara para mandar a hacer en Aregue el liqui liqui del novio, pasamos por Guadalupe a comprar las bandejas donde se servirá parte de la cena, mandamos a hacer una bandeja especialísima para los postres y de regreso nos paramos en Yaracuy a elegir flores del Parque de la Exótica Flora Tropical.
Gregorio, el sastre maravilloso de Aregue
También fuimos a Icet Arte Murano en San Antonio de Los Altos para las copas de los novios, ensaladera y tortera de colores estelares y formas delicadas.
Tamara se ha dedicado a pedir dulces en Maracaibo y Ciudad Bolívar, quedes en los andes, Turgua y Yaracuy, huevas de lisa en Oriente, patitos criados en Apure y así sucesivamente. Mis amigos incondicionales de Pampero Aniversario me regalaron las botellas para que el guateque sepa a Venezuela sin ninguna duda.
Para el bronceado perfecto viajé a Caruao con Adriana @viajaelmundo Herrera en nuestro afán por gritar #venezuelatequiero a quien quiera escucharlo.
Los colores del parque
Finalmente llegó el 25 de Abril y Federico y yo nos casamos por el civil sin mayores formalidades. Firmamos en el registro, comimos sánduches de pernil con la familia en casa y bailamos querendones para celebrar el primer paso. Nos fuimos de pre luna de miel a Yaracuy y Lara a probar el liqui liqui y buscar encarguitos además de ser felices paseando por el Parque de la Exótica Flora Tropical.
La verdad es que estamos gozando aunque ha sido agotador. Y no, no hay excusas válidas para haber abandonado por 5 meses el blog, pero bueno, este fue mi intento.
Felices tras decirle que sí a la ley


16 enero, 2013

VACACIONES CARIBE

Fotico familiar de la gran Amada Granado ¡Gracias Ama!
Cuando tu oficio es viajar, las vacaciones se convierten en todo un dilema. Procuro vacacionar en lugares que conozca de sobra para no andar con el agite de descubrir nuevos destinos que relatar en el blog. Es decir, hago lo indecible por descansar en vacaciones y no convertirlas en el agite viajero en que ando todo el año.
Así las cosas, el 24 celebré Navidad tranquilita en Caruao junto a la familia. Lástima que mi madre no entiende vacaciones e igual me puso a tomar fotos por la zona para su columna en El Nacional. Siguiendo con la Navidad, este año no estuvieron ni Inesita ni Susana para comandar el hallaquicidio. Valenta y yo, incapaces de enfrentar semejante labor, decidimos comprar hallacas y, para no quedar tan mal, la emprendimos con un pavo relleno que nos quedó espectacular. Mis suegritos estuvieron de visita en Caruao junto a mi prometido, su hermana y el novio. 
La colección de palmas de Aventura Caruao
Ahora que vamos a ser familia con todas las de la ley, fue rico compartir entre los verdes de La Guachafita, nuestro pedacito de tierra querido. Los llevamos a visitar la insólita colección de palmas de Aventura Caruao y su respectivo vivero, a darse un baño de río y les preparamos un pargo espectacular que compramos fresquísimo en Chuspa.
El 25 regresamos a Caracas y el 27 arrancamos Federico, nuestra hija peluda Catalina, y yo, una cruzada épica para pasar las vacaciones de año nuevo en Margarita, uno de los destinos más visitados del país. Debe parecer una locura que un par de aventureros como nosotros decidiera irse a Margarita, pero como ya les conté, queríamos descansar de verdad y en laisla (como le decimos cariñosamente muchos venezolanos) tenemos un apartamentico de la familia al que podíamos llegar con Catalina sin problemas y dormir largas siestas con el mar como testigo.
Arrancamos a las 5am puntual de nuestro hogar en Caracas y cruzamos ese monumento a la desidia que es la vía a Oriente. Pedazos de carretera sin terminar, huecos, cruces absurdos y miles de venezolanos intentando llegar a algún lado. Al mediodía llegamos finalmente a Cumaná, pasamos un buen rato tratando de descubrir el sistema de embarque de Naviarca, almorzamos en una panadería y a las 4 de la tarde ya estábamos encaramados en la chalana rumbo a Margarita.
Comienza la travesía en chalana
 ¿Por qué en chalana si hay ferry? Porque no había cupo en el ferry por Puerto La Cruz y porque en la chalana podemos ir tranquilos en el carro con Catalina. Tranquilos, hasta que al borracho de la camioneta de al lado le da por compartir su música -y su brutal despecho- con quienes estamos a bordo. Menos mal que el señor tenía buen gusto musical, no era reggetonero y escuchar a Gualberto Ibarreto con "El Ladrón de tu amor" a todo dar resultó más bien simpático.
Llegamos a Margarita a las 9pm, dejamos el equipaje en el apartamento y nos fuimos a comer a la calle del hambre. Nos acostamos agotados para despertar a las 6am con una Catalina que había reservado energía durante todo el día anterior y exigía actividad. Ni modo. Entrenándonos para una futura paternidad humana, nos apertrechamos con lo necesario para un día de playa en Puerto Cruz. Esa perrita no había sido jamás tan absurdamente feliz. Y así fue durante el resto del viaje. A pesar de que Margarita estaba por hundirse del gentío, el turista venezolano no es muy creativo. 
Felices en Puerto Cruz
Todo el mundo va al Yaque, Parguito, Playa Caribe y Playa El Agua, si uno se va a cualquier otra playa, la encontrará bastante tranquila. Nustras opciones favoritas fueron Puerto Cruz y Playa La Pared en Macanao. También hicimos ejercicio en La Caracola, dormimos hasta tarde, dormimos siestas y pude leerme como tres libros en el interín.
El 31 lo pasamos con los Sará Rodriguez, nuestra familia riocaribera, que andaban de trabajo en laisla y se hospedaban cerca de casa con unos amigos americanos deliciosos. Esa noche se preparó un banquete de currys variados que nos puso a sudar y delirar de dicha. Catalina jugó con los perritos de la casa encantada. Recibimos los 12 cañonazos en la playa de Pampatar entre fuegos artificiales y algarabía con los pies en la arena y el mar. Bailamos y celebramos en casa de una inglesa encantadora y nos fuimos a dormir. Catalina, que se pegó la rumba con sus padres, durmió todo el día siguiente junto a nosotros en una demostración de solidaridad gratamente recibida.
Navegando por La Restinga
Mi único impulso de periodista de viaje fue ir a navegar con mis amigos de www.arenastropicales.com para hacer foticos del paseo en kayak por la Laguna de La Restinga. La pasamos de maravilla, nos gozamos el paisaje y compartimos con los amigos la ricura de explorar el lado menos visitado de Margarita. También fuimos a Macanao a explorar una cueva donde se escala para que mi amado saciara su ansia de verticalidad y yo mi curiosidad. A ambos se nos quitó cuando nos pasó por al lado una scolopendra gigante, el bicho más aterrador que se puedan imaginar y decidimos dejarlo tranquilito en su cueva para más bien bañarnos en el mar.
El 7 de Enero emprendimos el viaje de regreso siguiendo la misma ruta chalana, Cumaná, pero con parada en Puerto La Cruz para no agarrar carretera de noche. Llegamos felices de nuevo al hogar, descansados, agradecidos con la vida, con una perrita que ama el mar y muchas ganas de entrarle al 2013 por "sobrevenido" que venga.
Catalina en "coma" playero

05 diciembre, 2012

YARACUY ES VERDE VERDÍSIMO

Salimos cuando Valenta salga del programa de radio. Acomodo una maletica apurada esa misma mañana. Un pantalón, un short, dos franelas, pantaleticas, traje de baño porsia, los potingues y ya. Cargo las baterías de la cámara, reviso haber borrado las fotos de Morrocoy y decido llevarme un sólo lente.
Me llama Valenta que ya buscó a Lia la comadre, damos cuatro vueltas más porque viajar un miércoles implica dejar cosas pasando en el trabajo y nunca se puede arrancar de una. Son casi las 11 y exijo una parada en la panadería porque no me van a torturar sin comida hasta llegar a Sortilegio. Menos mal, porque llegamos a Sortilegio a las 3 de la tarde por esa maravilla de carretera plantada de trinitarias que tiene Yaracuy. En Sortilegio, un restaurante criollo extraordinario a orilla de camino en Urachiche, nos recibe Maria Luisa. Una señora en sus 90 que siempre se queja de todo y sin embargo tiene una vitalidad envidiable. Me como un pabellón con baranda y huevo frito, aguacate y cochino frito aparte. Soy feliz.
A las 4 de la tarde buscamos cómo entrar al Embalse de Cumaripa. Ya está cerrado, pero Egilda, de la Corporación Yaracuyana de Turismo llama para que nos dejen entrar a ver y tomar fotos. En el camino me encuentro una tortuga caminando por la carretera. La agarro, la monto en el carro y llamo a Vane de ConBiVe para que me diga dónde soltarla. Al llegar al embalse la pongo en la orilla, saca la cabeza, las paticas y se lanza al agua en segundos. Sonrío.
El embalse es hermoso, enorme y apacible. Los dones pescan en la orilla uno que otro pavón, los pájaros cantan en los árboles y la tarde cae lento mientras uno de los guías del embalse nos va echando el cuento. Hay cabañitas abiertas para hacer parrillas, pic nics y ver para allá. Sopla la brisa, todo está limpio y cuidado. Tienen baños, piscina y hasta hacen una regata de windsurf el último fin de Enero. Me sorprende gratamente este espacio y me imagino por aquí en un kayak.
De ahí nos vamos al Hotel Antigua Misión donde mi madre dará una conferencia a agentes de viajes y los intentará de convencer de que viajen a otros destinos y pregunten bastante para ser mejores agentes de viaje. Pero llegan tarde y se deja para mañana.
Me levanto tempranito con Lia, ya Valenta está abajo transmitiendo el programa. Anoche nos dijeron que tendríamos carrito de golf para recorrer el Parque de la Exótica Flora Tropical, se tarda, hay que indagar, y finalmente llega.
El Parque de la Exótica Flora Tropical fue idea de Esteban Von Fedak, que luego hizo el Hotel La Antigua Misión para que uno se gozara el parque y tuviera donde dormir. Esteban trajo y mandó traer plantas exóticas y tropicales de todo el mundo, las pusieron primorosamente, las cuidaron, las regaron, las clasificaron, hicieron caminerías y entrenaron guías que te llevan por toda esa maravilla en un carrito de golf. También puedes caminar feliz, entregado a la contemplación de verdes, hojas de todos los tamaños y colores, árboles altísimos, matas bajitas, bromelias, arbustos, helechos, flores rarísimas, plantas acuáticas.
En una parte del recorrido vemos el súper chorrote que riega una parte del parque y gozo con los arcoiris y efectos de luz que crea. Pero, sobre todo, entiendo que no es fortuito que esto esté tan bello. Es naturaleza pura cuidada por la bondadosa mano humana. Un bosque creado, perfecto, hermosísimo, exhuberante. Adoro este lugar y podría perderme todo un día. Pero salimos sin desayunar y el hambre es una esclavitud.
Nos encontramos con Valenta para comer y seguir la gira. Salimos para San Felipe El Fuerte, un parque histórico y arqueológico en el corazón de la capital yaracuyana. Otra grata sorpresa. Los guías encantadores y divinamente bien formados nos van explicando cada detalle de los muros que cayeron en el terremoto de 1812, las calles empedradas y la Iglesia de la que sólo quedan los pisos, una pared y la pila bautismal protegidos por un Samán gigantesco que creció en todo el medio como si fuera el nuevo techo. Precioso y apacible lugar con su pequeño museo y mucha información interesantísima. No me queda sino admitir que, a pesar de las diferencias ideológicas con el gobierno yaracuyano, se está haciendo un muy buen trabajo en materia de turismo. Eso me da mucha alegría.
Salimos a Barquisimeto un momentico. Compramos Nata Don Manuel, conocemos el modernísimo Biotel que trata de minimizar su impacto ambiental y hace festivales gastronómicos para delirar de dicha y nos vamos a lo que vinimos: conocer Bosque Macuto.  Nos cuesta un poco encontrarlo y nos despeluca el despliegue de ego de la alcaldesa con vallas gigantes en honor a ella misma. Llegamos y me recibe mi amiga virtual Imarú Lameda, bióloga, luchadora de los imposibles y alma hermosa que conocí por Twitter (@ositaima). Hizo un doctorado en Argentina y al regresar a su tierra, como buena guara, quiso hacer algo por ella y se metió de pata y cabeza en Bosque Macuto, un proyecto con muchas hectáreas de bosque y yacimientos de agua que se convirtió en parque infantil y paintball, se abandonó, se recuperó a punta de locura socialista con baños de Ché Guevara y ahora hace lo indecible por convertirse en santuario ecológico.
Sólo Imarú se podía meter en semejante locura. La verdad es que cuando sales del parque loco, llegas al bosque y te encuentras con loros, guacamayas y chaguaramos de más de 100 años, entiendes el afán de recuperar esta hermosura. Hicimos la caminata por un senderito que llega a lo que alguna vez fueron unas piscinas en medio de la vegetación hechas por el hermano del Benemérito y regresamos corriendo para llegar al Hotel La Misión a que Valenta dé su conferencia. La aplaudieron a rabiar, se tomaron fotos con ella y nos fuimos a dormir.
El regreso a Caracas el viernes fue pasando por Nirgua para hacer un vuelo en parapente con el Club de Vuelo Nirgua. Nos encontramos con Ronald su fundador en la súper panadería de Nirgua y subimos por un caminito de tierra con un bosque de pinos gigantesco hasta el despegadero de gramita perfecta y vista maravillosa. Los parapentistas acomodaron sus alas y comenzaron a volar. Ronald acomodó a Lia y la llevó a hacer un tándem por primera vez en la vida. No se imaginan la felicidad de la comadre en esa placidez deliciosa que es volar. Luego me tocó a mi con Sorut y meneé las paticas por el cielo de Nirgua eufórica de ver tanto verde. Esta zona de vuelo es una preciosura y si la vida los lleva por ahí de verdad que les recomiendo "despelucarse" y ver Nirgua desde lo alto. Nada más sabroso en esta vida que sentirse pájaro un rato.
Ya en tierra firme nos despedimos de los muchachos y tratamos de ver la supuesta posada que hicieron en los terrenos expropiados a Diego Arria (desde el cielo es evidente el abandono y la negligencia en que tienen a La Carolina) pero, como era de esperarse, no nos dejaron pasar...
Comimos cachapa y cochino frito, compramos naranjas en el camino y agarramos todo el tráfico del mundo hasta llegar a Caracas. Las carreteras de Venezuela están hechas un infierno, menos mal que siguen llevando a lugares tan hermosos.
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