15 marzo, 2010

EL ENCUENTRO MOTORJÓNICO

Hay casualidades de casualidaes.  La más insólita de mis 29 años de vida ha sido coincidir en Nueva Zelanda con mi amiga del alma del corazón Anabella y su esposito amado Cheo. Este viaje lo he cambiado de fecha ya tres veces, finalmente logramos encajarlo en Marzo para que coincidiera con Semana Santa y la Sra Quintero pudiera escaparse un ratito de sus compromisos hertzianos sin que La Guarandinga sucumbiera en el abandono. Un día estoy en ichat y Anabella -que vive en NYC- me dice: chica, muérete que Cheíto se va de gira (es el guitarrista de Los Amigos Invisibles) por Australia y tienen un toque en Nueva Zelanda, cuándo es que te vas tú, yo llego el 14. Mi respuesta: QUÉEEEEEEE!!!!??? CÁLLATEEEEE!!!!! Nosotras llegamos ese día. Anabella respode: NOOOOOOOOOOOOOO!!!!!! y así sucesivamente fuimos expresando eufóricas nuestro asombro. Acto seguido le cuento mi plan del motorhome y la otra, que es patacaliente, decide que absolutamente se pega. Así que el 15 de Marzo nos encontramos en Paihia, un pueblito en la costa, hacia el norte de la isla norte en todo el medio de Bay of Islands. Los niveles de emoción cuando vi llegar a mi adoradísima amiga en su camión, manejando por la izquierda como toda una macha, se hicieron sentir en la paz victoriana del camping, donde sólo se escuchaban pajaritos hasta que cuatro venezolanos, con meses sin verse, arrancaron a dar alaridos hasta ponerse al día con los diversos chismes, dimes y diretes del viaje. Nos caimos a vino neozelandés, comimos quesitos y nos acostamos a dormir exhaustos.
A la mañana siguiente nos levantamos tempranón -sin frenesí, estamos de vacaciones- y nos fuimos al pueblo para anotarnos en un viajecito en velero por las islas. Nos tocó el She`s a Lady, de lo más acomodadito, todo blanco y coqueto con un capitán exacto a Harrison Ford y una familia de Iowa.  Eso de encaramarnos en un barco enorme con 87 personas no nos llamaba la atención tanto así, siete en un velero se parecía más a nosotros. El día estuvo medio nublado, pero igual nos instalamos en la proa a proseguir con la parlanchina de altos decibeles hasta llegar a una playita preciosa. El paisaje es totalmente idílico. Alguna vez fue un valle formado por un glaciar, que al derretirse se dejó inundar por el mar. Lo que antes eran colinas, ahora son islitas verdes, boscosas, prístinas en su mayoría. El climax del viaje fue el encuentro con los pingüinos en el camino, como no sabíamos que habitaban la zona, los confundimos primero con unos patitos de lo más peculiares hasta que el capitán nos iluminó. Volvieron los gritos de euforia. Uno se da cuenta, estando en el primer mundo, de lo escandalosos que somos los venezolanos. Al bajarnos en la playita nos dedicamos a kayakear, subir a lo más alto de la colina a vacilarnos el paisaje, comimos, nos bañamos en el mar helado y de vuelta al pueblito. Mientras escribo, el resto del equipo se cae a piña con la parrillera de gas del motorhome para preparar unas chuleticas de cordero que se dicen obligatorias en Nueva Zelanda. Los dejo, la gozadera me espera.

9 comentarios:

Oliver Buschbeck dijo...

Excelente post ari.... tienes razón cuando dices que uno no se da cuenta lo escandalosos que somos hasta que estamos como foráneos en aquellas latitudes del primer mundo europeo..
Espero seguirte leyendo.

Alibel Romero dijo...

Ari… fotos de los pinguinitos porfis, si?

Anónimo dijo...

Primitas Bellas que rico ese viaje y que gozadera¡¡ Me encantan tus cuentos¡¡ Por aquí siempre pendientes y consintiendo a los Tíos¡¡ Que dicha¡¡ descansen y disfruten mucho¡¡
Besos de la primita Adriana la Chef¡¡ jejejjeje

Andres dijo...

Feliz viaje, ¿Ya fueron a comer a que Takeshi Nagahama?

Ana Zubillaga dijo...

NO puedo de la envidia cochina, no solo por el encuentro casual sino porque además están gozando!
Las amoooo mucho!!!
Y cuídenme a mi Cheito, que su próxima canción se va a llamar: "Odio viajar con puras jevas" jajajaja

Copcita dijo...

Wow!...Que vida tan dura y uds tan frágiles no?...Jejeje!.. Primero que nada Arianna dile a tu mamá que La Guarandinga no es lo mismo sin ella...Oir la publicidad con su voz es lo que consulea...jajaja!...Amo a Alonso pero no es lo mismo sin el picante que le pone tu mami!...Mandale muchos saludos!...

Que rico como describiste todo....como amontonas las palabras de una manera que te hacen trasladarte a ver los pingüinos por un instante!...

Cuidense mucho!...

Un gran abrazo!

Vane Gaviria dijo...

envidia, evidia, hasta que leí de las costillitas de cordero, MAS ENVIDIA!, QUE GOZADERAAAA

Anónimo dijo...

qué cool eres tú, qué cool

Anónimo dijo...

que tristeza da amanecer con una noticia de esta que el INTI les quito los terrenos!!! fuerza no es facil estar lejor y con la cabeza en otro lado.... un futuro mejor y mas digno les espera a tus viejos bellos... se les quiere y VENEZUELA LOS APOYA ....