08 septiembre, 2010

LA SABANA PREÑADA DE AGUA

El fin pasado agarré mis peroles y me fui con el biologuito a Corozopando, en el Estado Guárico, donde queda el Hato La Fe. Ahí nos esperaba Sorelia, la encargada del hato, amiga entrañable de mi madre santa y mujer maravillosa que el tremedal se tragó. La Sore me tenía a monte por el Facebook mandándome fotos de la sabana inundada y las toninas dando brincos. Sabe que me encanta, y desde que pasé por ahí el Diciembre pasado, en pleno verano, andaba con el empeño de que me fuera a ver la sabana preñada de agua, como dice ella. 
Salimos el viernes en la tarde. Mal hecho. Nos agarró la noche en esa carretera negro cacho, con curvas, huecos, gandolas y autobuses. Nos juramos jamás volver a salir a esa hora, con la cantidad de paisajes que queremos seguir recorriendo, más nos vale cuidarnos y vivir un buen rato más. Finalmente llegamos un poco antes de las 10pm, nos preparamos unos perros en la cocina del hato firmada por Sumito, y nos acostamos exhaustos.
Como buena pichona de fotógrafo, hice que nos levantáramos a las 5am para salir tempranito y agarrar la mejor luz. Arrancamos del Hato La Fe a los Esteros de Camaguán aún sin sol, compramos mandarinas y cambures para no desfallecer de hambre en el camino y nos encontramos con Pedro en el puerto de Camaguán. El sol seguía sin salir y aún así, en penumbras, el espectáculo era inspirador. Son dos llanos, el de tierra agrietada y monte quemado que vi en Diciembre y este espejo de agua infinito que se abría antes mis ojos asombrados. Comenzó a calentar la luz y saqué la cámara finalmente. Llegamos a donde están las toninas, Sorelia comienza a cantarles "Tonina, toniiiina de Laaaa Portugueeesa" con su voz ronquita. Les hace fiesta y ellas responden. Arranca mi frenesí fotográfico, pero la tarea es mucho más difícil de lo que esperaba. Sólo logro algunos lomos de tonina, pero me voy felicísima de haberlas visto. 
Seguimos por los esteros inundados y vemos iguanas, guacamayas bandera, garzas, cotúas, todo. Un espectáculo llanero con todas las de la ley. Volvemos al puerto tras un par de horas de cacería fotográfica y nos vamos a desayunar donde Nelly. Arepitas asadas, carne mechada y huevitos criollos fritos. Llevamos un queso fresco, hallaquitas de chicharrón y devoramos opíparamente. Sí, bueno, no estoy a dieta.
En el camino de regreso confieso: "yo amo el chicharrón de bolsita de chuchería, pero nunca he comido chicharrón de verdad." Sorelia frena en el acto: "señor, deme una ¿ese es de hoy? Come niña." Explota en mi boca esa maravilla crujiente, luego lo pruebo con limón y deliro. Lo cuento en mi Twitter y el querido Sumito responde: "Bienvenida al lado oscuro hija mía." Me doy cuenta de que este puede ser mi más exquisito vicio. Creo que no sé hacer dietas.
Nos lanzamos una merecidísima siesta para pararnos a comer más chanchito, esta vez a la brasa con cachapa y ensalada. Luego, baño en la piscina porque, irónicamente, no había agua. No estaba llegando bien la luz y la bomba no daba.
Salimos a ver la procesión de Santa Rosalía. Ahí conozco a Dieguito, un piojo de 5 añitos que enfrenta con entereza llanera una enfermedad de la columna. Toca maracas, quiere tocar el arpa como Vicente Torrealba y monta caballo como el más llanerazo. Ese día andaba de liqui liqui y pelo e'guama acompañando a la Virgen al galope. Me conmueve cómo hay quienes ante las dificultades, sólo saben crecer.
Nos vamos a capturar el atardecer entre los palmares inundados. Gozo. La naturaleza le regala a mi lente rojos, naranjas, sombras, colores, reflejos. Los canaritos posan. Me regreso feliz a por una ensaladita y a dormir. No, no es que comencé dieta, es que mi barriga no aguantaba más excesos.
Otra vez madrugonazo para navegar por la sabana, pero esta vez salimos del puerto de Carrizales con "La Abuela" (era un señor, pero le dicen así) hacia la finca de un amigo de Sorelia. El sol decide no aparecer para nada hasta que llegamos a la cabañita donde en verano reciben al ganado a pastar. Con el rayito que se asoma le caigo a fotos a un par de cochinitos que cargan un pajarito en el lomo haciéndoles limpieza de cutis. Una preciosura. De regreso en Carrizales está armado el zaperoco de caveros comprando queso y llaneros vendiéndolo. Cunde la anarquía. Volvemos al desayuno "ligero" de casa de Nelly, ahora acompañados por Ricardo, el dueño de la hacienda inundada. Cometamos los bemoles del llano, cuánta tierra se necesita para criar ganado, cuánto desconocimiento en las fulanas expropiaciones. Lo típico últimamente.
Llegamos al Hato La Fe y nos damos un último baño de piscina para refrescar las neuronas, nos siembran en potes un par de maticas llaneras para el balconcito caraqueño y arrancamos a Caracas bajo un palo de agua intenso.
Agua. Agua que preña la llanura, agua que hierve de vida, agua que mata, agua clarita, agua turbia. Agua.

9 comentarios:

elrog23 dijo...

Me dio hambre, me acorde del queso ahumado uffff... me dieron ganas de comer arepitas de chicharron "peluo" pero sobretodo me dieron ganas de armar un bolso con carpa y todo el perolero y lanzarme una de mochilero por mi venezuela.
como siempre ari, grande!

Florángel Quintana dijo...

Tus crónicas:refrescantes. Las fotos: magníficas. Me gusta leerte Ari... (por fa'-please, en tono bajito: relee algunas cositas... y fe y fui sin acento)
Un abrazo

Snailentina dijo...

La última foto es un hit! Demasiado lindo ese viaje, sigue contándonos :)

Toto dijo...

Yo estoy convencido que tu tienes acceso secreto a la base de datos de National Geographic y te robas las fotos. Asi de sencillo. A uno le provoca ponerse un traje de baño y meterse en ellas. Desde que pusiste en twitter "la sabana preñada de agua" hace una semana me dejaste pensando en la frase y hoy la entiendo. Es tal cual como me la imaginé.
Stay hungry. Stay foolish.
Tots.

Señorita Cometa dijo...

Tus cuentos y tus fotos son lo único que me recuerdan el país que dejé y que tanto extraño...Gracias por mantenerlo vivo bajo el mar de nostalgia y barbarie que lo cubre...y por compartirlo

A-nah! dijo...

¡Esos eran cochinitos twitteando! :)

Besotes mi Ari... ¡nos vemos pronto!

La peque dijo...

Rog, loviu.
Flor, ya lo arreglé y te lo dije a gritos de una acera a otra ;)
Snailentina, gracias, seguiré contando.
Toto, coño te amo. Amo que seamos mutual fans.
Señorita Cometa, esa es la idea: mantenerlo vivo siempre.
Ana, chama ese chiste es tan tuyo que hace que te extrañe locamente y quiera que dejes a los damn pibes y te vengas a este peo para reírnos juntas de él.

Anmarcilla dijo...

No puedo creer que no hayas probado chicharrón antes de este viaje!!!!

Me encantan tus relatos, tengo tiempo leyéndote pero nunca comento.. tu sabes, uno siempre dice que lo hará luego o que seguramente ni los leerás... pero entonces hoy que ando nostálgica (en parte porque escribir la tesis de maestría me pone sentimental, weird, lo sé) decido escribirte y agradecerte por mostrarnos la Venezuela que todos amamos y para los que vivimos fuera, extrañamos cada segundo.

Así que gracias y que sigan viniendo esos post!

Anónimo dijo...

mi niña linda!! que orgullosa me siento de ti al leerte y al ver tu hermosa fotografia.....siento el amor en cada una de las palabras que escribes... me llena de esperanza saber que mi tierra Venezuela ha parido gente como tu !!! un gran abrazo....

Aglae Gonzalez