Hace unos años, y gracias al trabajo de investigación de la Guía Extrema, supe de la existencia de Biotrek. Se trata de una operadora de ecoturismo que se dedica, exclusivamente, a organizar paseos en kayak por toda Venezuela. Aramis Mateo, su dueño y fundador, era algo así como corredor de seguros o alguna de esas cosas aburridísimas que exigen usar flux y corbata. Un día se hartó de todas las formalidades y se lanzó a la aventura de comenzar un proyecto propio. Así, con apenas unos poquitos kayaks, él sólo y su camioneta, nació Biotrek.
Mi primer paseo con ellos fue a La Tortuga. Nunca hubo un mejor bautizo. Salimos con el sol desde Carenero en un barco que nos llevaba a nosotros y los kayaks. Yo dormí profunda todo el viaje. Cuando desperté, me quedé absorta en los azules. Insólito, el clásico paraíso tropical de postal. Eso sí, acostumbrarme al jaleo de la remadera con estos mini bracitos que Dios me dio, fue todo un tema. Pero cuando llegas de una isla a otra sin otro motor que tu corazón y ambiciones, te conviertes en un junkie del kayak.
Luego decidí ir más lejos. Salió un paseo para el Caura en Semana Santa, advertían claramente que exigía resistencia, pero no me pude resistir. Fue más de una semana a punta de palear contracorriente por el Río Caura en el Estado Bolívar. Es el tercer río más grande y caudaloso del país. Remábamos un puño de horas, descansábamos, nos bañábamos, se hacía alguna comidita y a seguir. Cada noche la pasamos acampando en una isla distinta en medio del río. Toda una aventura. No estaban pautadas, sencillamente buscábamos un buen lugar cuando el sol comenzaba a pintarnos de amarillo. Recuerdo que hubo una en la que tres indiecitos yekuana nos descubrieron a lo lejos. Creo que el mayor de la expedición podía tener 5 años. Se encaramaron en una curiarita tan mínima como ellos y fueron hasta nuestra isla a vernos. No sentados desde lejos, con la indulgencia social aprendida en la ciudad. Metían la cabeza hasta el fondo de los kayaks, se ponían los salvavidas, lanzaban las palas. Estaba en mi carpa dormitando cuando percibí seis ojitos asomados en la ventana que explotaron en júbilo ante mi púdico asombro. Me hicieron sentir -conmovedoramente- un bicho de circo, y eso fue divino. En ese mismo viaje un loro semisalvaje -vivía entre los yekuanas, pero volaba libre y a su antojo- se me paró en el hombro y me juré Mowgli (sí, el del Libro de la Selva) hasta que me di cuenta de que sólo se trataba de la arepa al final de ese hombro. Fue un viaje memorable y lo repetiría mil veces.
Luego salió un viaje a Mochima acampando en las Islas Caracas. Ante la posibilidad de ver delfines desde el kayak, no lo pensé medio nanosegundo. Hasta me llevé a mi mamaíta y remamos juntas en un kayak doble. Debo aclarar que eso acarrea -per se- conflictos filiales. La señora no tiene ritmo para bailar, para cantar, ni siquiera ¡para remar! Que es tan re básico. Yo iba atrás de timonel y se suponía que debía seguir el “ritmo” de su paleada, que pasaba de frenético a contemplativo a nulo sin previo aviso. Nos caímos a piña toda la remada, pero también gozamos compartiendo los paisajes. En Mochima uno se siente recorrer un imperio de fortalezas de piedra que se lanzan al mar. Es fascinante. Pero lo más increíble es el fondo marino, te pones una mascareta y entras en estado de absurdo gracias a todo lo que ves a escasos metros de la orilla. Especialmente en anémonas, que abundan por la zona y se llevan todos los honores con su atuendo psicodélico. Y no, los delfines sólo se dignaron a aparecer a lo lejos. Pretenciosos.
El último de mi lista fue un paseíto de un día desde Puerto Francés en el Estado Miranda, hasta una playita cercana llamada San Judas. El mejor plan de la vida. Sales tempranito en la mañana, remas un par de horas y llegas a una playa solitaria y deliciosa. Te dan comidita, te bañas en el mar, duermes una siesta playera -que vale por 4 en casa- y regresas. La felicidad.
Daticos útiles
No hay que ser un atleta, pero sí es importante tener algo de condiciones físicas. Es recomendable comenzar por un paseo corto a ver qué tal. Entren a BIOTREK para que vean cuáles son los planes y se inscriban en el boletín. Para las excursiones se lleva lo mínimo de equipaje porque todo va en los kayaks. Ellos te dan una bolsa de estanco para que no se te mojen tus cositas. Mientras remas, el sol no perdona, lleven bastante protector solar, gorra o sombrero, lentes oscuros y camisa manga larga. Mejor si son de esas que se secan rapidito. Unas cholitas mojables nunca están de más porsia la arena, las rocas, o lo que sea, esté caliente y quieran echar una caminadita. Palear en parejas puede ser nocivo para la relación, pero pueden intentarlo. Biotrek les lleva la comida, chuches y bebidas, sólo lleven un termito para cargar agua en el kayak. Un impermeable no está de más, igual estás siempre mojado, pero si llueve da mucho frío. Los planes incluyen transporte, pero si vas en tu carro, te lo descuentan, vale la pena si no te importa manejar.
No hay que ser un atleta, pero sí es importante tener algo de condiciones físicas. Es recomendable comenzar por un paseo corto a ver qué tal. Entren a BIOTREK para que vean cuáles son los planes y se inscriban en el boletín. Para las excursiones se lleva lo mínimo de equipaje porque todo va en los kayaks. Ellos te dan una bolsa de estanco para que no se te mojen tus cositas. Mientras remas, el sol no perdona, lleven bastante protector solar, gorra o sombrero, lentes oscuros y camisa manga larga. Mejor si son de esas que se secan rapidito. Unas cholitas mojables nunca están de más porsia la arena, las rocas, o lo que sea, esté caliente y quieran echar una caminadita. Palear en parejas puede ser nocivo para la relación, pero pueden intentarlo. Biotrek les lleva la comida, chuches y bebidas, sólo lleven un termito para cargar agua en el kayak. Un impermeable no está de más, igual estás siempre mojado, pero si llueve da mucho frío. Los planes incluyen transporte, pero si vas en tu carro, te lo descuentan, vale la pena si no te importa manejar.





3 comentarios:
Me convenciste, el 15 de Octubre hago Rafting y desde ya me estoy poniendo en contacto con la gente de Biotrek para cuadrar con ellos algo antes de Diciembre,
Saludos,
A mi también me convenciste! Pensaba remar con mi tenista (pareja) y me gustaría saber por qué dices que es nocivo para la salud??...
Ari, me entusiama mucho tu relato del Caura, yo tuve la oportunidad de hacer un paseo corto en camatagua a luz de luna. Lo hice en pareja y fue genial a pesar de no haberlo hecho antes. De verdad Aramis es super atento.Quiero volver a hacerlo. Me llama mucho la atención el de Canaima, pero desafortunadamente coincide con mi trabajo. VACACIONES LLEGUEN PRONTO!!! Besos
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