02 agosto, 2011

EL 286 Y LA LLOVIZNA

La semana pasada tuve la fortuna de ser invitada por el Hotel 286 (www.hotel286.com) a conocer sus recién estrenados aposentos con un grupo de periodistas. Salimos un jueves por la mañana de la Plaza Altamira en dos vancitas blancas. Es divertido el mundo de los periodistas, varios eran o habían sido mis jefes -la vida de la periodista free lance-, muchos, nombres conocidos cuyos rostros no conocía, otros, editores de revistas que ojeo con frecuencia y todos, colegas. Me pareció irónico que mis dos grandes amigos del grupo -además de Geraldine, la organizadora- eran los dj's. Irónico porque soy periodista y no conocía a casi nadie y más irónico considerando que jamás salgo de noche y soy lo más gallo que existe. En fin. Es divino conocer gente nueva y en este caso se trataba de personas interesantes con muchísimos intereses compartidos. Conocerlas de viaje: aún mejor.
Llegamos a Puerto Ordaz, nos repartieron las llavecitas y se llevaron las maletas, que encontramos en el cuerto después del brindis y la cara de asombro. Es insólito el Hotel 286. Una estructura (yo habría dicho moderna, pero el arquitecto, que sí sabe, me dijo que era "contemporánea") limpiecita, sencilla, elegantísima sin ser pretenciosa y que, a pesar del minimalismo, resulta acogedora. Entrar a las habitaciones fue una oda al más exquisito gusto, la decoración de todo el hotel es impecable, los materiales nobles y la cama...la cama, por favor, la cama. Es el aposento más extraordinario del hotel, les juro por todo que yo jamás había deseado tanto acostarme en una cama. Blanca, impoluta, con colchones Regal (sí, los del comercial de mi mamá) de material loco de la NASA que tiene memoria, almohadas divinas, sábanas de 1000 hilos y hedredón de plumas. Perfecta la bendita cama.
Con hambre bajamos a almorzar al Tomate Resto Bar donde se esmeraron en hacernos un rico almuerzo con ingredientes de la zona. Volví a la cama y de ahí salimos todos de paseo a La Llovizna.
Adoré ver sus verdes y su cascada enorme por las compuertas abiertas y el invierno. Preciosa. Nos quitamos los zapatos para mojar las paticas. Es inevitable querer acercarse más, tocarla, ser parte de eso de alguna manera. Tomamos fotos, chapoteamos y nos sacaron porque era hora de cerrar.
La cama esperaba por mí y la complací hasta que fue la hora de bajar al coctel que tenían preparado por la apertura del hotel. Al principio me sentí como cucaracha en baile de gallina. Supongo que es porque no soy de costumbres nocturnas y porque conocía sólo al grupete de periodistas difuminado entre montones de invitados locales. Muchas niñas enormes de grandes tacones, mucha gente elegantísima, y esta Pequeña Comeflor jugando a la noche. Hasta me maquillé un poquito y me puse perfume en un arrebato de coquetería.
Tras un par de cocteles riquísimos conseguí al grupete de colegas y chismorreteamos un rato, luego, mucho antes de medianoche, me escapé por la derecha y me fui a dormir, necesitaba descanso para mi plan mañanero.
La música se apagó a las 3am, el coctel resultó tremendo sarao con los beats de Dj Trujillo y Carolina Tinoco a.k.a La Tinox. 
Mi teléfono sonó a las 5:20am, era Nacho para avisarme que venía saliendo. A Nacho lo conocí en Monagas junto al Morichal Largo, en persona, porque ya nos conocíamos por correo de cuando yo hacía la Guía Extrema y él me mandaba fotos de paseos en kayak del Orinoco y el Caroní. Desde hace todos esos años estuvimos tratando de cuadrar para navegar hasta La Llovizna y en este viaje por fin lo logramos. Era su cumpleaños y a las 5:30 en punto estaba frente al hotel con Amanda, su hija de 7 años, y un kayak en el techo. Amanda, una pequeñísima comeflor, me cautivó desde el primer segundo con sus maneras de adultica y su hablar pausado y sonriente.
Llegamos al Club Náutico con los primeros rayos del sol y nos encontramos a Miguel en plena actividad. Sacó dos kayaks más al agua y salimos a remar. Miguel es un caballero uruguayo de una criollez cautivadora, sus ojos hablan de un ser que se levanta todas las mañanas de la vida a remar por los ríos del sur del país. Cruzamos el puente, yo en el kayak rojo que me prestó Nacho, Nacho en uno blanco de Miguel y Miguel llevaba a Amanda en uno doble, y remamos hasta un lugar donde te metes por entre las ramas y llegas a la Laguna de Punta Vista. Ahí se dió un baño Amandita y salimos de nuevo al Caroní, pasamos frente a La Llovizna y paramos entre las piedras junto a una cascada preciosa. Vi los Martín pescador más grandes de mi vida, muchos loros y algunas garzas en el camino, pero sobre todo agua, muchísima agua en el Caroní, el 2do río más grande que tenemos.
Sobre las piedras conversamos sabrosísimo entre baños y fotos, Amanda exploraba feliz caminoteando sin miedo, el canto tronado del agua nos acompañaba y la mañana luminosa le prestaba a mi lente los más lindos colores. No podía estar más contenta con el madrugonazo, sólo por esto se sale uno sin chistar de las camas atómicas del 286: el lujo de la naturaleza y la soledad bien acompañada. Más nada es necesario para sonreír.
Miguel regresó temprano para ir a trabajar, nosotros anduvimos un poco más. En la remada de regreso paramos para hacer el intento de acercarnos a La Llovizna. Nacho y Amanda se quedaron atrás. Para Nacho en un kayak sin timón y con su muchachita, era mejor verla de lejos. Yo hice mi mejor esfuerzo, pero más pudo la fotógrafo que la aventurera, y en cuanto me puse a sacar la cámara el corrientón me botó de vuelta al río. Igual me acerqué, sentí el agua batida, escuché el escándalo y me emocioné. Eso era.
Regresamos junto a la corriente serena del Caroní, sacamos los kayaks del agua, dejamos el alma en remojo y me regresaron a la extraordinaria cama del Hotel 286 para luego volver a casa con la parranda de periodistas trasnochados e infinitamente agradecida con Nacho, Amanda; Miguel y el Caroní.
El resto de las fotos en mi Flickr.

3 comentarios:

vane dijo...

Chama una pregunta. ¿Cuàntos años tienes?

La peque dijo...

Me pregunto por qué lo preguntas...tengo 30 :)

vane dijo...

Jejejeje! Pense que tenías menos =)... Ah Por cierto eres una dura en la fotografia me encantan todas! Muchos éxitos! Saluditos a tu mamita =D