01 septiembre, 2011

KEALA

Llegaste a mi vida tan intempestiva e inesperadamente como te marchaste de ella.  Me regalaste 11 años del amor más incondicional que existe y eso, Keala, te lo voy a agradecer hasta el momento en que me toque a mí la gran mudanza.
Después de unos carnavales en Los Roques con mi mamá, ella salió y yo me quedé viendo tele en la cama del cuarto de huéspedes, regresó ahí mismo, sentí abrirse la puerta y la vi entrar con una pelotica amarilla y peluda. La lucha por tener una mascota había sido tan larga e infructuosa que le pregunté de quién era ese perrito tan lindo. Cuando Valenta abrió la boca y pronunció "tuyo", comenzó una nueva etapa en mi vida.
Fué Elizabeth Fuentes la que convenció a la Valenta. Le dijo que un perro era puro amor y compañía y que si ella estaba todo el tiempo viajando era una "ratapeludez" que me negara la felicidad de tener uno. Su sobrino Alfredo tenía una cachorra preciosa que era para mí. Así comenzó nuestra historia Kealita.
Si César Millan nos hubiese visitado, le habría parecido un horror nuestra relación, porque tú jamás te sentiste perro: entrabas de primera a la casa, cuando nos recibías no saltabas, no hacía falta porque yo me lanzaba al piso a besuquearte, paseábamos en carro, dormías en mi cama y exigías la comida sin pudores ni misericordia con el sueño de nadie. Sin embargo Keala, he conocido pocos perros más decentes que tú. Eras una dama. Tu gesto más principesco era montarte en el carro y colocar suavemente tu patica en el posa brazo para airearte en la ventana. Cuando no abríamos la ventana, me jadeabas en la oreja hasta ver cumplida tu petición. Sólo te comiste un par de alfombritas de mi mamá, era insólito, pero mis cosas no las tocabas, tú tenías clarísimo quién era tu aliada.
Tu único y más extraordinario acto de venganza se lo lanzaste a Adriana. Esa noche íbamos a una fiesta y decidimos hacer una siestica antes, Adri se puso una pijama mía, te sacó del cuarto -inmenso sacrilegio, ese era TÚ cuarto- y nos acostamos. En la noche dejamos un reguero de ropa sobre la cama, el clásico femenino de ponerme mil combinaciones hasta llegar a la versión final y nos fuimos. Cuando llegamos, a las quién sabe de la madrugada, estaba la pijamita que había usado Adriana, mordida y batuqueada, en la sala de la casa y tú dormías plácidamente sobre mi cama. A partir de ese día ella te adoró y no es coincidencia que decidiera tener un Golden Retriever cuando la vida le permitió tener uno.
Fuiste una perra feliz Keala, meneaste esa colita como la que más. Recuerdo tu primer viaje a la playa, te llevamos a Cuyagua, estabas pequeña y el mar te dió un miedo espantoso con ese escándalo de olas, pero fué un hito en nuestra historia juntas cuando entramos al río. Fue tan absolutamente natural para tí entrar al agua y comenzar a nadar... yo no podía estar más orgullosa Kealita, mi elemento siempre ha sido el agua y me conmovió profundamente saber que lo compartíamos.
Luego conociste Morrocoy y ahí sí que te gustó el mar, nadabas en círculos alrededor de la lancha de Gag hasta que te cansabas y llorabas para que te montáramos de nuevo y, como era día de semana, hasta en la piscina del edificio te lanzaste sin que nadie pusiera peros. Siempre fuiste una perra privilegiada. En Evio's Pizza te dejaban sentarte en la terraza de un ladito, a pesar de que eras la perra más lambucia que conocí, sabías quedarte acostadita sin molestar a nadie.
El viaje a La Tortuga fue otro de tus grandes favoritos y le agarraste el gusto a ir en el kayak conmigo, siempre estuve convencida de que disfrutabas los paisajes porque la manera en que nadaste en el mar turquesa y te revolcaste en la arena blanca de esa isla fué memorable. La Ciénaga también te encantó, aunque nos rasparas la espalda a todos los que intentábamos snorkelear y nos espantaras los peces, nadaste muchísimo y paseaste por toda la laguna en kayak.
En tus últimos años visitaste el piedemosnte barinés y Mérida. Adoraste el páramo Keala, creo que no te podías creer que existiese un clima acorde a tu pelaje, corriste, te lanzaste en cuanto riachuelo gélido te encontraste, te enredaste los pelos con cadillos y hubo que hacerte un corte de emergencia, jugaste y te amapuchaste con los niños del Campamento Sagarmatha y dormiste acurrucada en mis pies para ayudarme con el frío de la noche. Marcus sabía que yo no te iba a dejar durmiendo afuera y dejó que pasaras la noche en el refugio. Igual pasaba en Caruao, fuiste la única perra con permiso para entrar a la casa y dormir adentro, y aunque nadie decía nada, todos sabíamos que, además, te montabas en las camas en cuanto apagaban la luz. La alcahuetería contigo siempre fue norma.
Mi mamá dice que fuiste una hija para mí. A veces creo que más bien fuiste una hermana menor a la que me tocaba cuidar. Lo que sí está claro es que fuiste mi gran compañera de vida Kealita. Durante estos 11 años juntas amaste a los hombres que amé y me consolaste cuando se fueron. Fuiste amiga de mis amigos, familia de mi familia, lo más normal del mundo era verme llegar contigo y en Los Palos Grandes todo el mundo te saludaba antes que a mí. 
Nunca me sentí sola si tú estabas, viajamos mil veces a Caruao juntas, sólo tú y yo en la camioneta, los ríos, las playas y la casa de los abuelitos. Con ellos fuiste especialísima, supongo que siempre entendiste lo que ellos significan para mí. Nunca se nos olvida cómo acompañaste a Tony cuando le operaron la rodilla, dormías con él todas las noches y le avisabas a abuelita cuando él se despertaba con alguna incomodidad.  Ni hablar de cuando la invasión a la finca, no te separaste de ellos ni un instante, tú sabías perfectamente que las cosas estaban mal y que ellos necesitaban tu compañía. Por eso jamás fue una molestia que te pasaras hasta un mes en caruao durante las vacaciones de Diciembre, para mis abuelos eras la felicidad. Eras una perra súmamente intuitiva Keala, sabías cómo comportarte en cada situación, eso siempre lo adoré de tí. 
Siempre me pareció que tenías una mirada hermosa, profunda, distinta. Podías verme a los ojos y decirme cosas. No me cabe la menor dudad de que había un alma dentro de tu cuerpito peludo.
Tocaste muchas vidas Kealita, todo el que ha sido parte de mi vida te conoció, te quiso y supo lo que significabas para mí. Por eso tu muerte se convirtió en una avalancha de llamadas de solidaridad y cariño, todos saben el sufrimiento que implica para mí tu ausencia. Entrar a esta casa y no encontrarte meneando la cola es de los momentos más dolorosos que me ha tocado vivir. Levantarme en la mañana sin tus peticiones de comida, tus agradecimientos después de comer y tu espera impasible para que te diera pedacitos de las frutas que estaba picando en la cocina. Sacar un pollo del refrigerador y que no estés acostada en la cocina vigilándolo. Extraño terriblemente todos nuestros rituales cotidianos Keala, pero lo que más extraño es la alegría que tu presencia le imprimió a este nuevo hogar. El lazo con Fuco fué hermoso, es como que supieras la bendición que es este hombre en mi vida y se lo hubieses agradecido con ese amor incondicional que sólo los perros saben dar. Él te ha llorado tanto como yo Keala. Mi mamá me preguntó un día que qué habría hecho yo si Fuco no te hubiese querido. Yo no podría amar a un hombre que no entendiese el amor.
Fuiste feliz Keala, eso de a ratos me consuela. Fuiste tan feliz que tuviste la sabiduría de morir rápido, sin dolor, y sin esperarme. Un infarto fulminante que me genera sentimientos encontrados. Ya tenías 11 años y yo comenzaba a prepararme para tu gran mudanza, pero siempre pensé que estaría ahí para acompañarte, para decirte adiós y darte un último abrazo. Las expectativas no sirven para nada, uno hace planes y la vida se ríe. Me enteré de tu partida un día después, llegando de un viaje idílico por la costa de Paria, entré a la casa de los Sará Rodriguez en Río Caribe  eufórica a llamar a Valenta para contarle. "Tengo una noticia muy triste güirirí: Keala se murió". Ahora veo que de la boca de mi madre salieron las palabras que como hechizos abrieron y cerraron éste círculo de nuestra vida juntas Keala, de mi madre hermosa que también te adoró y que hasta lloró de culpa por no haberme dado un perro antes. Para ella fue una revelación verme crecer contigo y ocuparme de tí. Para mí también. Yo no me imaginaba la responsabilidad que esto era, ni cuán feliz se puede ser al lado de un perro. Tú abriste ese mundo para mí Kealita, esa sensibilidad te la debo a tí. Por eso sé que le abriré mi corazón y mi vida muy pronto a un nuevo ser de los tuyos, porque "el acto de vivir es el acto de querer" dijo Cristiane, y eso Kealita de mi sol, lo que más he querido en esta vida, me lo enseñaste tú.

32 comentarios:

Hernán Joel dijo...

Guao muy sentida tu nota. Lástima su partida, pero lo mejor son los recuerdos de una gran vida juntas. Definitivamente los perros son seres ÚNICOS y ESPECIALES. Tengo la dicha de tener uno y lo es todo para mi. Ojalá pronto estés con otro, que no será igual a tu perra, pero si igual de especial

Anónimo dijo...

Y aquí ando yo... llorando a todo lo que doy...
Es inevitable. Quien se le ha ido un perrito al cielo de los perritos, no puede sentirse menos que sacudido y conmovido por cosas como ésta.

Razón tenía Lord Byron cuando escribió en el epitafio de su perrito:

"Cerca de aquí reposan los restos de un ser que poseyó la belleza sin la vanidad, la fuerza sin la insolencia, el valor sin la ferocidad y todas las virtudes del hombre sin vicios."

Un abrazo enorme, el más grande y apretado de todos. Que por lo menos te quede el consuelo, de que contigo fue la perrita más feliz del mundo...

@LaTarabita

Vane Gaviria dijo...

Amiga de mi alma, entiendo tú dolor y lo comparto.
Te quiero. bebe YA!

YAIMAR ♥ dijo...

Que cosa más bella! Se me puso el corazón chiquitico... Se como se siente perder a un perrito!

Mónica Buitrago dijo...

Qué digo llorando...se me nublan los ojos leyendo, y veo a mi Trooper en todo lo que cuentas, yo tampoco pasaría la prueba con César Millan. Trooper vino a España con mi esposo y yo a hacer postgrado pero ellos se devolvieron antes y tengo 2 meses sin verlo, leo esto y me conmueve...ah pero debes decirme como hiciste para llevarlo a Morrocoy pensé que al ser Parque Nacional no me dejaban y cada vez que voy me falta Trooper. Un abrazo Ari, alguien ladra para tí desde el cielo de los perritos O=)

Juan Carlos Duarte Arcila dijo...

Hola tengo a mi perrita poodle de 4 años y mi bebe sofia de 14 meses simplemente LAS AMO LAS ADORO SON MI VIDA en casa no existe ningun tipo de diferencia para candy tan consentidas son las dos que a cualquier lugar vamos la familia completa siempre unidas por siempre no existe un amor tan grande como el que me brinda candy cada noche que llego a casa luego de un dia de aurduo trabajo sus saltos sus lamidas son mi yoga para el alma dios siempre las bendigas y le de larga vida.

Sabri dijo...

No sabes como corren las lagrimas por mi cara. Entiendo el sentimiento. Mi compañera, amiga, hija, hermana,etc...se llama SHOGA, y es tan especial para mí, como lo es Keala para tí, y no digo fue porque siempre lo será. Como otros muchos, tampoco pasaría la prueba con Millan, y en verdad no me interesa jajaja pues mi shoga es la primera en montarse en el carro, la primera en bajarse en la playa/rio/llano/montaña o parque, y come de todo lo que tengo. Nuestra relación es tan especial que no vale la pena cambiarla. Keala, desde el cielo de perritos esta mirándote feliz y agradecida de haber compartido tantos momentos bellos contigo.
Un amapuche grandote. Y una lamida de parte de Shoga!

Nymph_Alice dijo...

Que hermosa nota! Muy aparte de la tristeza que supone este tipo de pérdidas... felíz estará Keala porque le hayas brindado esos hermosos momentos de dicha...
Muy buena la decisión de darle a otro peludito la oportunidad de llenar esa cucha que siempre tendrá el nombre y el amor incondicional de Keala... saludos!

Toto dijo...

Keala,ante todo una dama. Como te dije, todos los perros van al cielo y no me cabe la menor duda de que Keala llegó a él con la guía de las Quintero, el compás y un sleeping porque ella no sabe si allá hay camas y no se iba a arriesgar.

Que divinidad como lo cuentas Arianuchis: that is love y por eso te queremos y siempre queremos estar en tu equipo, porque quieres lo chévere de todo el mundo: perros, humanos o paisajes.

Tu amigo y Embajador de Gucci Morales en Venezuela, Toto.

Anónimo dijo...

Hermoso tu relato, siento mucho la mudanza de Keala, gracias a Dios que disfrutaron y crecieron juntas. Recibe un abrazo de una amiga que aun 30 años despúes recuerda a su querido perrito "Pincho". Carolina J.C.

Miriam Hernández dijo...

Te entiendo eso viví yo con mi perrita cuando se fue, es muy doloroso ese duelo, con tu relato volvieron muchas cosas a mi memoria y hasta lloro a pesar de que se fue hacen 3 años aún duele.

El Filtro dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Daniel Bailer dijo...

Kealita sí que se sabía comportar :)
Fueron varias tardes que me hizo compañía en la Qta Llaima.
Me hizo querer a los Golden tanto como a los RotBailer y su habilidad para montarse y bajarse de los peñeros me impactó muchísimo :D
Una perrita sin igual, feliz y amorosa.

marcia dijo...

wuaoooooooooo como he llorado, yo tengo una perrita llamada brandy es una salchicha, tengo otra llamada pinky poudler, pero quiero una golden para llamarla alaska...adoro a esa raza.......por su inteligencia, por su capacidad de dar y recibir amor.....YO AMO A LOS GOLDEN....

paris milonas dijo...

Magistral narrativa, merece la pena ser difundida tambièn por otros medios . Ejemplarizante final lleno de esperanza de vida !
Mis màs sinceras felicitaciones en todos los sentidos! ,,,y por tu manera de ser !

Inversiones del Sur, M.R, C.A dijo...

Me he reído muchísimo con tus anécdotas con Keala y lloré también.., es que no sólo los perritos, sino que cualquier mascota escogida para compartir nuestra existencia es un regalo que nos ayuda a abrirnos a toda una experiencia de amor, incondicionalidad, sinverguenzura y en fin, nos hacen ver que romper con la pág cuadriculada en que a veces nos convertimos es necesario y más divertido!. A Keala un gran "Hasta luego", para ti una gran abrazo de consuelo...!!!

Jenioska dijo...

Arianna... Que conmovedor tu homenaje... he llorado dos veces.. ps ayer cuando lo lei y ahora que volvi hacerlo ps vine a dejarte un comentario... Quise hacerlo ayer por el celular pero no me lo permitio... a veces provoca lanzarlo lejos jjeje.. Sabes al igual que a muchos de los que te leemos, me ha pegado mucho tu escrito pues no es dificil identificarse con el cuando se ha tenido ese sentimiento por tan bellos amigos que hacemos en el transcurrir del tiempo y compañia... Son tantas las vivencias que puede una tener con un animalito de estos... podria contarte un sin fin de ellas personales...pero no es el caso.. Se no será fácil tener otro peludo en casa.. pero se te ayudara a sobrellevar el viaje de Keala.. Un Abrazo grande desde el Oriente del Pais...

La peque dijo...

Gracias a todos por sus lindos comentarios, la solidaridad a prueba de todo y el inmenso cariño. Por esto es que resulta tan sabroso escribir para ustedes. Les mando abrazos apretados, amapuches, y la promesa de compartir la llegada feliz de una nueva naricita fría.

Luisa dijo...

Arianna sintiendo mucho lo de Kealita, los que tenemos mascotas -familia compartimos tu dolor y las experiencias que viviste con tu perrita.Creo que la decisión que tomaste de buscar otro animalito para consentir y compartir en tu vida es la más acertada, de Keala no te olvidarás jamás y tienes cariño de sobra para compartir y hacer feliz a otros seres.

lisbeth dijo...

llorar leyendo esta historia solo lo entienden las personas q tienen mascotas, es un sentimiento q solo lo podemos entender aquellos q hemos tenido la fortuna de tenerla, simplemente solo les falta hablar................

Héctor dijo...

Ari que lindo como expresas tu gratitud hacia Keala. Yo viví
lo mismo con Mancha y sentí lo mismo cuando la perdimos, solo quería agradecerle todo el amor
que me dió sin condiciones.
Siempre la recordaras con mucho amor
beso

Jose dijo...

Arianna ayer cuando me escribiste lo de la foto de mi perfil en Twitter tenía la necesidad d preguntarte porque que te daba sentimiento? luego me comentaste lo de Keala , es difícil dar una palabra de aliento una parte de uno se va con ellos.... tu que viviste dia a dia con ella se lo que se siente, era tuya era tu aliada, solo quiero decirte que hiciste muy pero muy feliz a esa perrita y ella te retribuyo cada momento como solo ellos saben hacerlo con muchísima alegría¡¡¡ hubiese sido genial que conociera al crocus la hubiesen pasado genial ¡¡ disfruta los recuerdos que donde ella este se recordará de ustedes y de lo inmensamente feliz que le hicieron pasar en su transitar por nuestro planeta.. por nuestra Venezuela¡¡ un chau enorme a Keala la perrita viajera¡

@cuervo13

anabella dijo...

Mi kealona bella :- ( Tuve la dicha de estar en su primer viaje a la playa y todavia me acuerdo la felicidad de esa loca en el agua, dandole vuelticas a la lancha. Te acuerdas como llegaba a casa de mi mama? se bajaba de tu carro y entrada despepitada corriendo hasta la piscina y suas! pa' el agua.... que bella. Tantos viajes con Keala, la mas aventurera de todas... y mis conversas con ella cara a cara, jaja no hay duda tenia un alma espectacular esa perrita. Gracias Keala y Ari por introducirme a compartir con los perritos.

Anónimo dijo...

Que bonitas palabras

Anónimo dijo...

Peque, una vez mas tus palabras me llegan muy profundo. Leyendote, he llorado, he reido, me he enamorado de mi país, he sentido extrañar a mi país estando en otro, me he encontrado con muchos sentimientos y verdades y sin lugar a dudas te agradezco una vez mas por abrinos tu corazón y por ser tan, pero tan bella persona. Se lo que es perder a una amiga como tu keala, pero recuerda que la vida es un viaje donde unos llegan y otros parten pero todos debemos disfruarlo. Un abrazot amiga! JAKY

Oswaldo Aiffil dijo...

He llorado leyendo esto, porque yo era de los que decía que no se puede tener un perro en un apartamento, hasta que mi hija me desafió y trajo a Tequila, una hermosa perrita Yorkie a mi mundo. Fue amor a primera vista. No me imagino un día sin que ella no esté. Cuando viajo el corazón se me encoge de saber que se pondrá triste cuando no me vea llegar en la noche, Y cuando llego me demuestra todo el amor que guardó exclusivamente para mi durante la ausencia. No me da miedo decir que es quien más me extraña en la casa. Porque es así. La amo. Por eso lloro por la partida de Keala. Un beso Ari (así se llama también mi hija de 20 años)!

Maria Antonieta dijo...

Chama, tengo meeeeses siguiendo tu block y me encanta!! tu manera de escribir es fascinante, cercana, emotiva...simplemente maravillosa porque logra perfectamente lo que debe lograr una comunicación: uno vive contigo el relato y se pone en tu lugar. Es tan vivo. Felicitaciones. Siempre estuve tentada a escribirte y no me decidí hasta ahora. Fué tu relato sobre la muerte de Keala por lo que me decidi finalmente a hacerlo. No tienes idea como lloro, por ti, porque te comprendo perfectamente y por la nostalgia y los hermosos recuerdos de mi querida Bianca...todavia la extraño. Por suerte ahora también tengo a Apolo y lo amo. Un abrazo enorme.

Andreina y Johnatan dijo...

Ari que hermoso lo que escribiste, me conmovió profundamente y me han dado ganas de irme corriendo a la casa para amapuchar a mi Maya. Es increible lo que los perros nos enseñan, porque ellos son los seres más puros que hay sobre la tierra.
Un abrazo y mucha fuerza!

Andre

Jhaison Pinto dijo...

Muy lindo lo que escribiste, hiciste que abriera un blog y relatara una parte que ha sido convivir con un golden, cuando tengas tiempo por favor leelo. Muchas Gracias, un abrazo.

ismael guillen dijo...

casualmente mi novia tiene una perrita, tambnien de 11 años.. no entendia lo que era el amor de una persona para con un perro hasta que te lei la nota.. me hiciste abrir los ojos para con la pobre lisa (asi se llama) y de ahora en adelante sere un poco mas comprensible con la sorda, ciega y loquita perroa. <3

Ely dijo...

LLegue a tu blog de casualidad, y leo esta entrada que me parte el alma, tengo dos perras una weimaraner de 17 meses de nombre Zoe y una labrador negra de 8 meses de nombre Luna y son mi adoración, llore y llore al leerte y se que me tocara vivir esto con mis niñas pero de solo pensarlo vuelvo a llorar....catalina te ayudara cierto?

Ma Eugenia Useche dijo...

Una belleza el relato arianuchis, mi Hija de 5 años me pide todos los dias un perro, siempre le digo que despues se lo compro, pero creo que despues de leerte, adelantare la fecha. Un abrazo.!