Cuando puse en Twitter que viajaba con pasaporte, más de uno me preguntó que si había otra forma de viajar...y sí, yo en términos generales viajo con cédula, por eso viajar con pasaporte me resulta tamaña novedad.
Primero les explico mi viaje y cómo se fue armando. Mi amiga Ana se casa en Bordeaux donde tiene un montón de años viviendo, Maickel va a hacer el Maratón de NY y yo soy parte del equipo. Ana se casa el 29 y Maickel corre el 6 de Noviembre. Así las cosas, si agarraba un avión a Europa, pues cómo no quedarme ahí a pasear un poco más. Entonces me decidí por España donde tengo temporalmente a mi tía Inesita porque París me iba a salir impagable y no quería irme demasiado lejos de Bordeaux. Mi primo Ale, experto en Despegar.com me consiguió un vuelo en American para llegar a Madrid y de regreso quedarme en NY. Como los Quintero somos una tribu y dos de nosotros ya íbamos a estar juntos, decidimos juntarnos todos los que pudiéramos en Sevilla y armar la Quinterada.
Con un viaje así, hacer la maleta -una solita porque es la norma con AA- resultaba un dilema. En Sevilla hace calor, en Madrid fresquito, en Bordeaux frío y en NY helado. Tenía que traer ropa elegante porque soy la orgullosísima madrina de la boda y ropa cómoda para el resto del viaje. Supe lo experta que soy en éstas lides cuando cerré mi maleta roja con apenas 17Kg de peso y todo lo necesario (esto, claro está, es una suposición que está por confirmarse).
Mi amado Fede, al que me encontraré en NY porque es el entrenador de Maickel, me llevó al aeropuerto el miércoles en la mañana. Llegué tempranísimo esperando la clásica cola de venezolanos que viajan a Miami -mi primera escala- y resulta que ahora AA tiene maquinitas para hacer el check in. En menos de 15 minutos ya estaba en la sala de embarque esperando por mil horas. Menos mal que me encontré a un grupo de amigas de mi mamá que iban al matrimonio donde ella está ahora. Tras horas de espera me monté en el avión, que salió dos horas tarde por un error de cálculo peso-gasolina. Mi plan era almorzar en Miami, en sana paz, para esperar mi vuelo a Madrid. Pero mi expectativa de serenidad viajera se convirtió en frenesí de corredera para hacer migración, aduana y correr como si la vida se me fuese en eso, gritando como loca: "I'm about to loose my fligth!!!" y rogándole a extraños que me dejaran pasar.
Me monté sudada, despeinada, alterada y de última. Pero lo logré. Tuve la suerte de dormir chueca en un asiento para dos y casi ni me enteré cuando llegué a Madrid a las 9am del día siguiente.
Mi primo Eze, que tiene 8 años en la capital española, me esperó como en las películas y, como en las películas, corrimos, gritamos y nos abrazamos. Llegamos a su casita cerquitica de Atocha, me di un baño para entender algo y arrancamos a la calle de una. Madrid me recibió fresca, con un cielo azul radiante y mi voracidad viajera desatada. Lo primero fue desayunar en el Museo del Jamón. Lo que más amo de la cultura ibérica es el jamón curado y así debía empezar mi jornada madrileña.
De ahí caminamos, caminamos y caminamos, paseamos por el Jardín Botánico, paramos a comer de nuevo en La Mallorquina, en Diurno, Chueca, Serrano, Plaza del Sol, Cibeles, en el mercado San Antón y cerramos con tapas y cava en el Mercado San Miguel con mi primo Eze y mis amigos de la universidad Luis Miguel y Adelaida. Cuando llegué a la casa me estaba muriendo de cansancio, me desperté a media noche con dolor de barriga y recordé que en todo el día ni el agua ni las frutas habían tocado mi garganta...demasiado desate y lo pagué. El frenesí comelón tuvo consecuencias y, sin embargo, no me arrepiento ni un poquitiquito.
Hoy, molida, me desperté para correr hacia Atocha con Eze para agarrar el AVE a Sevilla. Caímos desmayados sobre la mesita y casi nos tienen que despertar cuando llegamos. Agarramos el autobús que nos dijo Inés, cuya instrucción era: no se bajen hasta que nos vean. Brincos, gritos, euforia y ¡fuerza Quintero! nos recibieron en Triana. Viki, Cuchi y mi tía eran el comité de bienvenida. Viki y Cuchi habían llegado de Barcelona el día anterior. Dejamos las maletas en la casa y repetimos el proceso para recibir a mi primo Ale que llegaba de Viena.
Los niveles de felicidad estaban a tope y salimos de paseo por Sevilla. Me quedé enamorada de la ciudad de grandes catedrales con influencia mora, callecitas empedradas, el río Guadalquivir, los azulejos, patios internos y árboles hermosos. Caminamos hasta desfallecer, vimos a las niñas bailar sevillanas en la calle, gozamos con la maravilla del acento andaluz y la personalidad de los habitantes. Comimos tortilla de patatas, tapas y tinto de verano, chalequeamos infinito y gozamos hasta que los pies pidieron cacao.
Ahora estoy en la casa, nos repartimos sofáces, colchonetas y camas para descansar un rato. Más tarde vamos a comernos todo el jamón que nos quepa entre los sorbos de vino y las carcajadas. Mañana vamos a Córdoba en carro, ya les contaré. Por ahora sólo me queda decir ¡fuerza Quintero! y con pasaporte.









3 comentarios:
pero que es esto.!! me descuido un poco haciendo mis cosas.. y me pierdo de 7 entradas en tu blog..!! no hay perdon de Dios... disfrutando de una buena taza de cafe mañanero, leyendo tu historia en españa... y con una sonrisota en la cara, pues haces revivir todo lo que vivo con frecuencia, tienes un "no se que" para contar la cotidianidad!
Te entendi de una vez cuando dices "viajando con pasaporte" y viendo tus fotos... wow.! me pregunto algun dia debo conocer a esta colega viajera fotografo, y pues no se hable mas. Estoy llegando a Shanghai y si alguna vez se te ocurre pisar suelo imperial rojo (nada de politica ar favor!) estoy a tu completa orden y disposicion. Entonces.. ya tienes un sofa donde llegar en China y un "y que guia" para asistirte en lo que pueda... entonces... solo queda que planifiques.! pues esa historia en tu blog no puede faltar...!
Un abrazo Ari y que la fuerza te acompañe en todos tus viajes venideros...!
Hola Juan!!! qué pana este comentario :) y qué haces tú tan recontra lejos?
Claro que tenemos que conocernos y me encanta saber que cuento con un sofá en China, imagínate tú qué lujazo :)
Te mando un abrazo y que la fuerza se te multiplique por mandármela.
Nada, que blog tan bonito y que entradas tan frescas! Mejor aún porque son de otra venezolana. Saludos!
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